Padres Seguros, Igual a Niños Emocionalmente Seguros

Por Lic. Alejandra González Servín

 

 

Hoy en día se escucha a menudo hablar sobre las emociones y su importancia en los seres humanos, me atrevo a decir que es casi una moda, sin embargo, se habla poco y  no somos conscientes de la importancia que tiene para un niño que sus padres sean  emocionalmente fuertes, pues esto tiene un impacto en múltiples contextos del niño.

 

Marthapapas juegan Alicia Sánchez lo explica muy bien en su libro: “El yo organizado del adulto, su fuerza, su seguridad, su entereza, su capacidad de pensar, de comunicar, de imaginar, de crear, su reconocimiento y su respeto por el cuerpo y la persona del otro pequeño, su sensibilidad para percibir las señales o conductas más sutiles adecuadas o no adecuadas, sostienen al bebé”.

En estos 14 años de experiencia como profesional en la educación, he notado que la mayoría de los niños presentan alto índice de ansiedad, claro que en sus diversas manifestaciones, afirmándoles que la mayoría de los casos es por consecuencia del manejo de los adultos a su alrededor, pues estos se encuentran emocionalmente fragmentados desde mucho tiempo atrás.  El buen manejo de las emociones está basado primero en su reconocimiento y después en la capacidad de nombrarlas, compartirlas y si es necesario trabajarlas. Aquellas personas que controlan de manera asertiva sus emociones ante situaciones adversas tendrán mayor afectividad en sus relaciones interpersonales y a mi parecer es la mejor herencia que les podemos dejar a nuestros hijos.

Todo esto suena muy fácil, “soy adulto, yo controlo mis emociones y claro que mi hijo está bien” pero muchas veces esto no es así, por eso aquí les comparto estas estrategias que estoy segura les serán de utilidad:

1-Mira las dificultades como oportunidades. La idea es que las cosas que te ocurren y que no puedes controlar pueden ser tus mayores oportunidades.

2-Acepta los imprevistos y fracasos. Creer que no te mereces fracasar o que no te mereces lo que tienes solo hará que tus desafíos sean más complicados.

3-Adáptate al cambio. Ser capaces de adaptarse al cambio, aprender y ser felices con las situaciones cambiantes.

4-Busca tu estabilidad emocional. Ser emocionalmente fuerte no trata de estar siempre contento, sino de mantener un nivel estable de tu estado de ánimo. Es decir, estar en paz, relajado o en armonía.

5-Trabaja tu forma física. Recuerda menta sana en cuerpo sano. Según el Doctor Ben Michaelis de la ciudad de Nueva York: “Puede sonar contraintuitivo, pero puedes ser más fuerte mentalmente al ser más fuerte físicamente, a través del ejercicio cardiovascular. Los datos indican la relación entre la salud física y emocional. Por esto sugiero a menudo que la gente que quiera construir su resiliencia emocional comience por fortalecer su resistencia corriendo, nadando o en la bicicleta“.

6-Céntrate en las soluciones. Si cuando surge un problema, buscas la solución directamente, te ahorrarás tiempo y lo convertirás en un hábito.

7-Vive el presente. Estar en el aquí y ahora, vivir el presente, te permite ver las cosas tal y como son. De esa forma, también puedes resolver mejor tus problemas.

8-Se persistente. La paciencia y perseverancia tienen un efecto mágico ante el que las dificultades desaparecen y los obstáculos se desvanecen.-John Quincy Adams.

9-Mira el punto de vista positivo-realista. Las personas resilientes se levantan rápidamente después de caer.

10-Aprende a soltar. Es importante reconocer que solo puedes controlar tus propias acciones, no los resultados de esas acciones, las acciones de otras personas o incluso el azar.

 

Lo que más necesita un niño es el amor y la atención de los adultos. Pero para garantizar el crecimiento y el desarrollo de un niño, como padres, hay que cuidarnos a nosotros mismos ya que somos los que nos hacemos cargo de esas “personitas” que son nuestros hijos, recuerden, si yo no estoy bien, ellos no estarán bien, porque finalmente nadie puede dar lo que no tiene. No se puede brindar sostén, respeto, afecto, si uno no se siente querido, sostenido, contenido, reconocido y respetado.  Hay que educar con congruencia, con esto me refiero a que por ejemplo: no le pidamos al niño (tu hijo) que sea cariñoso con las personapapa corres, si tu no lo abrazas. Entonces los invito a que reflexionemos ¿Cómo me sentí en mi niñez? ¿Cómo me siento hoy de adulto?

Acepta lo que es tuyo y resuelve lo que a ti te toca resolver, así favorecerás a una relación más sana y amorosa con tus hijos.

Sanar la propia historia le corresponde a cada quien y siempre hay formas de hacerlo  y deja libre a tus hijos para vivir la suya, ellos tienen que descubrir sus propios talentos y sus propósitos para el cual están aquí.

 

 

Alejandra González Servín es licenciada en neurolingüistica y psicopedagogía y en educación preescolar. Es maestra en Educación por la Universidad Panamericana y tiene una especialidad en Cognición y lenguaje (Colegio Superior de Neurolingüística y Psicopedagogía)

Cuenta además con estudios en evaluación dinámica del potencial de aprendizaje para niños pequeños y con el retardo en el desarrollo. LPAD teoría del Dr. Reuben Feuerstein.

Cuenta con 14 años de experiencia profesional como terapeuta de lenguaje y aprendizaje.

Es directora de capacitación, asesorías y proyectos en el centro de Desarrollo Integral e Inclusión (Dii).

 

Bibliografía

  • Tu hijo, tu espejo. Un libro para valientes. Martha Alicia Chávez. Ed. Grijalbo.
  • Muñoz Polit, Miriam, (2012) Emociones, Sentimientos y Necesidades. México.

 

 

 

 

Recommended Posts

Dejanos tus comentarios