Se Vale enojarse pero no agredir

enojo

Vamos a partir de 3 premisas:

  1. El enojo no es malo.
  2. No somos responsables de lo que sentimos pero SI de lo que hacemos.
  3. El enojo no es una solución.

 

  1. El enojo no es malo

El enojo es un sentimiento y  los sentimientos no son ni buenos ni malos

Los sentimientos son indicadores:

El miedo me indica que hay peligro, La tristeza indica que hay dolor

La compasión  indica que otro necesita ayuda, etc.

No soy bueno por sentir mucha compasión por los pobres ni soy malo porque me indigne verlos.

Por eso se vale enojarse, porque el enojo también me indica algo: me indica que me han ofendido o que me han fallado, o que me están faltando al respeto…

Ell enojo me puede hablar de una injusticia o de que están lastimando a alguien que yo quiero  o algo que es mío o que me gusta y que quiero defender.

También me puede indicar que hay algo en mi que debo aprender a manejar, inseguridad, susceptibilidad, subjetivismo, etc.

Por eso tengo que poner atención a la causa de mi enojo más que al enojo en si mismo.

El enojo puede ser más fuerte y violento o más tranquilo, más fugaz o más profundo. De cualquier forma indica algo más.

Pero ten cuidado si notas que tu enojo es algo crónico, si te sientes permanentemente enojado, porque quiere decir que hay algo más en tu corazón que necesitas resolver, quizá una o muchas heridas que no han sanado o quizá tienes que poner atención en aquellas cosas que te están generando un estado continuo de frustración, impotencia o dolor.

Dicen que las mujeres tenemos miles de sentimientos…. Por minuto…  nos sentimos tristes, ofendidas, impacientes, estresadas, impotentes, furiosas, etc. Los hombres no, ellos solo tienen un sentimiento: El enojo, porque  si se sienten tristes, se enojan, se sienten inseguros, se enojan, se impacientan, se enojan…

  1. Somos responsables de nuestros actos

No podemos controlar lo que sentimos, pero si lo que hacemos.

El sentimiento no me da permiso para lastimar u ofender, mucho menos para agredir a alguien, porque soy un hombre y tengo la capacidad de pensar y de decidir sobre mis propios actos. Si una persona es capaz de dejar de comer por varios días en una huelga de hambre por sus ideales y somos capaces de vencer deseos muy fuertes que sabemos que no nos hacen bien, como puede ser salir de algún vicio, quiere decir que tenemos la voluntad suficiente para resolver un enojo por otra via diferente a la violencia.

Aquí hay que diferenciar entre el sentir y el consentir.  Podemos sentir muchas cosas, pero siempre hay un momento en el que somos consientes de lo que estamos sintiendo y es ahí donde decidimos alimentar con nuestras ideas ese sentimiento, o no alimentarlo y tomar una decisión que nos lleve a solucionar lo que nos hizo enojar.

Si ese momento de conciencia entre el sentir y el actuar viene cuando estas ya agrediendo a alguien, siempre hay la oportunidad de pedir disculpas y de evitarlo para la siguiente vez.

El enojo no es la solución

La agresión nunca sacia, porque no resuelve aquello que nos hizo enojar. Es entrar en una espiral de venganza que no tiene salida.

Por otro lado nada justifica una falta de respeto o una agresión.

¿Entonces qué hacemos?

A continuación te pongo algunas sugerencias para trabajar el enojo:

  • Saber qué me hace enojar.

Si yo se qué me altera puedo prepararme cuando me enfrento a esta situación o a una similar.

También puedo hablarlo y resolverlo con quien puede hacerlo o puedo evitar exponerme a esto que ya se que me detona.

A veces el enojo es resultado de preocupaciones o de estrés y es importante reconocerlo para poder poner soluciones.

 

  • Expresar mi enojo.

Hay ocasiones en que mi enojo es justo, porque estoy sufriendo una injusticia yo o alguien más, entonces debo manifestarlo con la persona correcta, y debo hacerlo con firmeza, pero dentro de los límites del respeto.

Expresar el enojo no significa gritar, reclamar y mucho menos golpear. Significa decir aquello que me molesta, significa buscarle una solución de una forma dialogada. Y cuando la persona que me provoca esa injusticia me agrede y me atemoriza, debo buscar a una autoridad por encima de ella para que la sancione o corrija.

 

  • Saber qué me tranquiliza.

Es importante saber qué me baja el enojo: quizá es platicar con alguien o hacer deporte, quizá es salir a caminar o realizar una actividad que me gusta y me descansa: ver una serie, resolver un sudoku, pintar…

Si me enojo y me cuesta controlarme necesito ponerme en tiempo fuera. Alejarme del conflicto, lugar o persona del conflicto. Darme 20 minutos en lo que puedo sentirme un poco más tranquilo y entonces dialogarlo o resolver el conflicto con objetividad.

Si es una idea lo que me hace enojar la dejo a un lado hasta recuperar la serenidad.

  • Finalmente, también puedo establecer mis propias normas de acción frente al enojo. Ponerle limites que no debo pasar y establecer algunas pautas de acción que ya se que a mi me funcionan.

Es importante aprender a combatir la agresión desde dentro, porque la primera persona que te agrede puedes ser tu mismo.

 

 

 

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